Sigilosa, audaz y traicionera te agazapabas entre los árboles de la sabana. Porque me percibías, me olías.
Temes enfrentarte. Hacerlo significaría tu derrota. Tengo todo lo que se necesita para hacerme con vos un tapado, que ni siquiera será el mejor.
Desisto de la cacería. Vales poco. Robas lo ajeno y te alimentas de
carroña.
Para cazar osos debería saber el calibre y qué tipo de arma usar para matarlo, si la distancia con la que disparo es importante, y sobre todo recordar tener el viento en mi cara cuando lo esté acechando.
Lo haría con un rifle que tenga madera y que sea delicado, que este a la altura de los reyes del ártico. Si voy a hacerlo desaparecer, que sea con estilo, que sepa que le duele con gracia.
Me gustaría hacerlo en Canadá, en  bosques nevados, donde el equipo se trasladaría en trineos tirados por perros y nos conduciría un nativo experimentado al que apenas comprenderíamos. Sabríamos que es el único capaz de mantenernos con vida.
Llevaría una campera con capucha y piel, dos o tres pares de guantes, esos anteojos herméticos que evitan el paso de la nieve y el viento.
Mejor aún me compraría un traje esquimal tradicional.
Mi bandera sería roja y blanca, y tatuaría en mi pecho una hoja de arce con las garras del oso al que cazaría.

Derrotados.

Por aquel entonces no sabía muy bien lo que pasaba, pero percibía la desgracia.
Mis días se sucedían como era habitual, organizaba las patrullas de salvamento, preparaba los planes de ataque y memorizaba rutas de escape.
Apenas entraba a mi tienda me quitaba el abrigo de piel de oso y ponía leña en la estufa.
Solía llamarte "mi alegría" así como Chejov llamaba a su Olga. Pensaba en nuestro pasar aburrido, lleno de desconsuelo como en una novela.
Lo que nunca imaginé es que estabas llevando a cabo una empresa tan arriesgada y de tal envergadura. Implicaba un plan de conquista y alistarse en las líneas enemigas.
Poco me importaba que intentaras conquistar mi territorio, ya lo había utilizado, había sacado de él lo mejor y lo deje devastado, en ruinas y solitario.
Quizá tu a eso le llames victoria.
No corrías con ninguna ventaja, todo lo había arrasado.
y ahora sólo te queda la sensación de que estuve ahí, de que esos montes ya fueron caminados por mis hombres, que allí construí un imperio, al que nunca podrás llamar tuyo.
Mi cuchillo de combate y yo nos arriesgábamos a las más temibles incursiones nocturnas, queríamos ser héroes.
Evitabamos centinelas, íbamos directo a ellos, y fue una masacre.
Sólo yo y mi cuchillo de puntas piramidales ganamos la guerra.
Hacia el oeste se encontraba el Pabellón de caza. Durante un millón de mañanas acudí a él, era el lado B del Club dorado de los Alpes.
Sólo a eso podía aspirar y el sueño del Weatherby cada vez más lejos.
Mi estilo era el americano, de "caza limpa", matar a un animal de cada especie y cazarlo en su lugar de origen.
Mi mayor premio, un ciervo colorado de 15 puntas, ganado en el corazón de las montañas.

Quería ser lo que soy, un arqueólogo aficionado y experto en leyendas ancestrales.
Ganar medallas de condecoración de la Real Sociedad Geográfica y llevar adelante arriesgadadas expediciones por zonas montañosas irregulares o por selvas indomables.
Intenté convencerme de que no habia peligro, me acosté y decidí continuar por la mañana.

Intentaré pertenecer a la Hermandad Blanca, ir a sus escuelas de Sabiduría Eterna llenas de estudiantes de la luz. 
Voy a ser un aspirante de la verdad primera.
Vago por los montes
con mi Hacha de Caza.
Mango de fresno y
hoja de acero.

Soy un hombre rudo y solitario, no pertenezco a las cuadrillas de hacheros de temporada.
Migro en época de tala a las profundidades de los bosques, no me importan las inclemencias del tiempo, ni la vida salvaje.
Voy con mi hacha al hombro enfrentándome a la crudeza de cada corteza, deshago el árbol caído y viajo con ellos río abajo.

Mi mejor temporada.

Dibujos míos,de Antolín y de Javi para la Tapa de 
"El amor es todo" Javi Punga.
El Jueves 14 de Julio es el Lanzamiento!
Ilustraciones para la Revista Mostri N#8
http://issuu.com/mostri/docs/mostri_n_8_issuu
Chica Desario es pandillera, vulcanóloga y fugitiva por naturaleza. Varios excursionistas podrán dar fe de sus conquistas. Varios zorros podrán legitimar su amistad.  Varios rufianes podrán reproducir sus pinceladas callejeras. Varios guardias forestales podrán certificar su salvaje meticulosidad. Pero sólo ella podrá revelar la chispa que alimentan sus imágenes. La última vez que la vieron abandonaba un campamento hacia las cimas más altas. (Antolín)



Para Danke Zine (Rosario) n#6
Gracias Julia!
contacto: fb/dankezine 

Mansa Noche

Tapa que dibujé para el libro de Enzo Campos Córdoba, editado por Un ninja sin capucha es un poeta.






Escribo desde la cima de la montaña
que escalamos juntos y coronamos nuestra,
clavamos en su cima una bandera que dice fugitivos.

Montaña sagrada, madre del universo, cabeza del cielo.
Una vez, dos personas quisieron escalarla, creo que eran británicos.
Nunca regresaron.
En el camino de ascenso los vimos, estaban congelados abrazándose, aún dándose calor.
Voy a acobijarte siempre, voy a darte el calor que necesites y el oxígeno también.
El aire enrarecido de las alturas y el temporal me impedían salir de la tienda que estaba al abrigo de una pared rocosa.
No podía saber si los excursionistas primerizos a los que guiaba continuaban ahí.
Por el dinero y su astucia accedí a que ascendamos por la cresta norte de la bestia negra.
Mi tienda era bipersonal y en estas conquistas invernales de cimas imposibles no estabas.
Sólo me restaba ser valiente
y esta absoluta soledad.
Prometí que por vos cruzaría la Montaña blanca. 
Abandoné el campamento mucho antes de empezar la travesía, 
las montañas son para los que saben.
Viví entre zorros y morí devorado por un oso.
Era un guardián solitario de lo salvaje,
Un guerrero amable.


"Guirnalda de piñas"
fanzine de Chica Desario 
editado por Plaga Zines 
febrero #2